jueves, 15 de noviembre de 2007

Ayer me preguntaron...

Caminando por la calle, inmersa en banales pensamientos, cuando dos niños de un liceo me paran para hacer una encuesta. Primera reacción: no tengo tiempo. - Pero señorita si son sólo dos preguntas. - Bueno... - ¿Qué sentido tiene su vida? Bum! una bomba explota en risa que sale desde mi boca sin pedir permiso para tapar aquella angustia que provoca, lo ominoso de lo inesperado pero tan familiar de la pregunta... pero no hubo respuesta, una filmadora carcomió lo último que quedaba de intento de elaboración. Por tanto, balbuceos infantiles son lo más proximo. Segunda pregunta: -¿Y por quién vive? Peor, no sé si la pregunta tenía segundas intenciones o simplemente no la entendí, pero para responder en dos segundos en la calle fue algo que no voy a olvidar: no sé, y una huída al más puro instinto de sobrevivencia, pero huída sólo de aquellos cuerpos físicos que sin embargo permanecieron fantasmáticos durante el resto del viaje preguntándome, repitiendo la incógnita que me inquietó de sobremanera. ¿Podrá alguien responder a aquello en la calle en un par de segundos? Aún lo sigo pensando, si lo encuentro se los comunico...

1 comentario:

extraño dijo...

ajajajajajajajajajaa, no se puede preguntar esas cosas asi a primeras.....semejante a preguntar ¿usted tiene fantasias en las cuales tiene sexo con alguno de sus padres?, , pero no...vaya pregunta!!!!, ojala se hicieran solamente cuando tenemos clara la respuesta.