De la Luna los lunes,
y de lunes, lunáticos.
Y que de este lunático
con quien me tope huyendo de un lunes,
en su andar avanzando estático, de noche lo alcanzo
la luna llena
y en esa claridad para el enceguecedora,
Tropezó de pronto y sin querer...
con la vida.
Que tonto loco lunático
que a esas horas de luna llena de un lunes
del que huyendo se encontró desprevenido a la vida...
y no la sobrevivió.
En qué lugar de la memoria habitas
música, poesía. Ausencia
de lo que alguna vez tuvimos.
Pero no era verdad. Ahora
es la música
quien te devuelve a esta página.
Poesía
La primera -y en realidad única vez que la vi- estaba sentada en la Plaza de Libertad de Prensa en Concha y Toro.
Era una mañana común, así como lo era mi cansancio, aquel que me llevó a pausar mi día en el instante en que la ví.
Tan fuera de lugar, tan poco cómoda. La expresión me era conocida, entre tanta paloma aquella mujer tenía un parecido, pero a qué, a quién. Y mi cabeza surcaba los pasadizos de la memoria buscando el símil encontrado, y de pronto... lo supe, ella era la mujer gaviota. Era un todo. Su rostro evocaba esa mezquindad a pesar de la vastedad del océano, la que en ese momento le mostraba a las palomas que la agobiaban, su pelo lunarizado con tramas blancas y negras, su nariz, estaba allí para recordar que no cabía duda alguna, y la simpleza de su mirada, esa simpleza sólo la reconoce quien ha hecho del mar su nido, de esa libertad su punto de partida, y esa inocencia que la edad no le ha quitado.
Aquella mujer en ese instante hizo que en ese mismo mes, volviera a mi océano anhelado.
Por cierto, en el momento que se dio cuenta de mi interés en su presencia, tomó sus alas y desapareció, sin complicaciones. He vuelto al lugar, nunca más la encontré. Aún pienso que todo sería más fácil si fuera también gaviota.
He aquí el poema.
No tengo qué decir. No queda nada
en el vacío tintero del poeta.
He aquí que soy la jaula:
una armazón de sangre y huesos
y arterias recorridas por palabras.
Y son lo que ellas quieren
decir desde que existen,
con más edad que yo
con mucho más
significado.
Me llevan este cuerpo
ausente de decires,
y soy lo que ellas mienten:
Todas estas historias
mezcladas a mi historia,
y yo que nada tengo que decir
escribo sin saber si existe quien escribe
o son voces extrañas
las que roban mi ser.
Qué odisea la vida
Que si la vida es sueño,
que si ser o no ser,
que si los molinos de viento
son gigantes al acecho del ataque
que si la vida... es vida.
A dónde me llevará este encierro
dónde acabaré tras la huella
de una sombra que no respira
de un andar que no ha sido trazado,
de un estigma que no carga
sino con la luz del poste que cruza mi ventana
pero no veo esta luz,
no alcanzo su trayectoria,
alguien me pone las gafas de sol
no entiendo, la luz no me encandila.
Sé que he cargado con sombras de otras vidas,
las acarreo, arrastro, me siguen, absorben,
traspaso sus fugas
limito su espacio,
esconden el mío,
sacuden mi existencia.
Y después de todo..
qué respiro?
Las he dejado entrar,
las añoré y hoy son mi amorío
enterré esas añoranzas al olvido
hoy han olvidado señalarme el camino.
Desgarrados memoriales
de confianzas rotas
de milagros oscuros
y estampas que marcan milímetro a milímetro
el correr de la sangre en mis venas,
que duelen, que hielan el alma
esta alma que aunque fría, arde,
mientras a la vida se acerca.
Vida que te me escapas
entre ahogos y encierros
vida que te vivo entre páginas vacías
de capítulos que no quieren escribirse
quiero contarte que aunque distante
te conozco
Apaga ese acelerando andar caminante
que para caminante no hay camino
que se hace camino al andar
y no es errado el esquivar la marcha
por recuperar en la nada el sendero
Ráfaga de terrorífica existencia
dime por qué rondas
mis desnivelados caminos,
por qué te empeñas en penetrar
mis recónditos agujeros
para perderte entre sus laberintos?
Por qué insistir
en alcanzar la luna llena
cuando en el intento
resbalas en su menguante
y mis brazos
no alcanzan a cobijarte?
Ya había promediado la redacción de esta nota cuando me llegó una invitación de la Universidad de Salamanca par asistir a un acto académico en el que el doctor José María Cerveró Santiago, catedrático de Física Teórica, disertaría precisamente en defensa de lo inútil. Esta coincidencia no lo es tanto porque también yo soy físico teórico y, como el colega salmantino, sé que algunos de los resultados más hermosos de la física, tales como la teoría de Einstein del campo gravitatorio y la teoría cuántica del campo electromagnético, son casi inútiles. O sea, no sirven, por ahora, "nada más" que para entender algunos aspectos de la realidad.
Hace poco, respondiendo a la inevitable pregunta de un estudiante, "¿para qué sirve eso?", le contesté: "Para nada. ¿No le parece admirable que haya gentes que se dan el lujo de preferir cosas hermosas e ideas profundas a artefactos ingeniosos pero, a la postre, superfluos o incluso dañinos, tales como los automóviles acorazados?"
Nuestros primos los monos antropoides no llevan joyas. Tampoco las llevaban nuestros antepasados remotos. Las primeras joyas datan de hace menos de 50 mil años. Las primeras pinturas rupestres, tales como las de Altamira y Lascaux, son aún más recientes. Las mujeres no empezaron a acicalarse sino hace unos pocos miles de años, especialmente en el antiguo Egipto. Los primeros museos de arte y jardines botánicos datan del Renacimiento tardío. Y los salones de belleza fueron inventados hace poco más de un siglo. La técnica precede al arte, como la utilidad a la belleza.
¿Para qué sirve saber que hay infinitos números primos, que las distancias entre las galaxias están aumentando, que los hombres de Neanderthal fueron reemplazados por los de Cromañón y que las cabezas de éstos eran mayores que las nuestras? Para nada. ¿Qué utilidad tiene una sinfonía de Beethoven, una pintura de Velázquez o un relato de García Márquez? La misma que las joyas, las ropas elegantes, los teoremas matemáticos o los hallazgos paleoantropológicos. O sea, ninguna.
No se busca la verdad ni la belleza por sí mismas a menos que se haya asegurado el sustento: Primum vivere, deinde philosophari. Pero no se es plenamente humano a menos que se aprecien la verdad y la belleza por sí mismas. O sea, a menos que se ame lo inútil que emociona o que hace pensar, sin esperar recompensa material alguna.
Sin embargo, la diferencia entre lo útil y lo inútil puede ser transitoria. Hace medio siglo, cuando Francis Crick y James Watson descubrieron el llamado código genético, supieron que con ello la biología molecular alcanzaba la mayoría de edad y que a partir de ese momento se desarrollaría con el vigor y la rapidez propias de una ciencia joven. Pero no sospecharon que pocas décadas después también nacería toda una industria fundada sobre esa ciencia, ni que uno de ellos, Watson, haría fuertes inversiones en dicha industria (Crick, en cambio, siguió ocupándose de temas inútiles, tales como el origen de la vida y la naturaleza de la psiquis).
Otro de mis ejemplos favoritos es el de Apolonio, el primero en describir las secciones cónicas: elipse, parábola e hipérbola. Estas curvas son hermosas pero no fueron utilizadas hasta el siglo XVII, cuando Galileo se sirvió de la parábola para describir la trayectoria de una bala, y Kepler usó la elipse para describir la órbita de un planeta. El efecto fotoeléctrico, descubierto hace poco más de un siglo, encantó a los físicos porque no depende críticamente de la intensidad luminosa sino de la frecuencia. Durante mucho no sirvió sino para despertar o satisfacer la curiosidad. Eventualmente, a un ingeniero se le ocurrió utilizarlo para abrir y cerrar circuitos eléctricos al paso de una persona. Desde entonces no hay ascensor, escalera mecánica ni máquina-herramienta sin célula fotoeléctrica. Además, la explicación del efecto le valió a Einstein la mitad de su Premio Nobel. Obtuvo la otra mitad por explicar el movimiento browniano como efecto de choques moleculares. Esta fue otra hazaña que no tuvo repercusiones prácticas sino muchos años después.
Ayer, un estudiante me anunció que alguien está pensando en privatizar la astronomía. ¡Qué gran idea! Si alguien comprara un observatorio astronómico iría pronto a la quiebra, con lo que mostraría al gran público que hay objetos sagrados fuera de los templos. Entre esos objetos figuran la ciencia básica, las humanidades y las artes. Estas tres vestales son sagradas porque son patrimonio de la humanidad y porque quien intenta sacar utilidad inmediata de ellas las ensucia y se ensucia.
Lo que pasó con el arte bajo los regímenes autoritarios es elocuente: fue estatizado y, con ello, corrompido. Por ejemplo, en la Unión Soviética la exigencia de atenerse a los preceptos del llamado realismo socialista, que es una versión del utilitarismo, limitó la imaginación de los escritores, artistas plásticos y músicos. Por cierto que siguió habiendo artistas originales, pero no gozaron de apoyo estatal y sus obras no se incorporaron al bien común.
En resumidas cuentas, no exijamos que todo lo que hagamos tenga una utilidad inmediata. Basta que sean buenas, basta que nos ayuden a gozar de la vida. Al fin y al cabo, la búsqueda y el goce de lo inútil distinguen al ser humano de sus parientes de otras especies. Por esto propongo este nuevo nombre para nuestra especie: Homo inutilis.
Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta de Adán.
El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe de tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
Si todas las máquinas fuesen aniquiladas en un instante, de tal modo que no le quedase al hombre ni un cuchillo, ni una palanca, ni un harapo de sus vestidos, nada en absoluto más que su cuerpo desnudo, tal como llegó a este mundo; si toda su ciencia de las leyes mecáncias; si todos los alimentos hechos por procedimientos mecánicos fuesen destruidos, de modo que la raza humana quedase como desnuda en una isla desierta: entonces desaparecerían en seis semanas. Unos pocos individuos quizá prolongarán algo su miserable existencia; pero hasta ésos, al cabo de un par de años, habríanse convertido en algo peor que monos. El alma misma del hombre se debe a las máquinas, está hecha a máquina. Piensa lo que piensa, siente lo que siente, merced a los cambios que las máquinas han operado en él, y la existencia de aquéllas es un sine qua non para la suya, lo mismo que depende de su vida la de ellas. Este hecho nos impide proponer la aniquilación completa de toda maquinaria, mas indica ciertamente que deberíamos destruir todas aquellas máquinas a que nos fuera posible renunciar, para evitar que nos dominen aún más tiránicamente.
No, seguro que no,
yo no tendría la fuerza
para escribir sobre el secante del cuerpo,
arrancarme esa última gota,
no, no de esperanza, sino de conformidad,
este falso encanto de seguir viviendo
con los ojos somnolientos
y esta tierra cáustica sobre las mejillas.
Pasan los años y en el recuerdo
de las nuevas cosas vistas,
leo en el acopio de otros ojos
la tibia incertidumbre
de mis propios recuerdos,
opaco y empaño sin saber
lo que en vano recupero
Mientras me hundo en los pasos de la atestada alameda,
observo en un perro que hay caminos más errantes,
como el de aquel perro, que desesperado corre
llevando en su hozico
una botella de agua cerrada,
mientras arrastra la lengua en la calle
bordeando la deshidratación,
asustando a quien quiera acercarse,
evitando que alguien pueda abrir la botella
Si Rivera Letelier me hubiese acompañado en esta odisea interior, la hubiera visto exteriorizada como yo me vi hace años en Los trenes se van al Purgatorio: en el Longitudinal del Norte.Y es que la marea de arena que acompañó mi sendero hizo imperativo reconocerme en el reflejo de la ventada de aquel bus que tenía por insignia "Expreso del Norte", en el cual el avance no era su característica ni por cerca más veraz.
De pronto, en algún momento entre aquel paso de Chile a Bolivia, me sumergí en mi propio Purgatorio, transitando en mi propia traición, sirviéndome de escena en escena aquello que repito en mi vida y que me impide continuar mi rumbo, desierto tras desierto y salar tras salar, me topé con nombres comunes y disfraces comunes que en medio de la Nada han recreado el andamiaje de mi soledad perdida y reencontrada, permitiéndome volver...
Aparentemente voy perdida,
aparentemente prefiero observar las luciérnagas
a absorver la luz del día.
Aparentemente te extraño,
aparentemente te siento,
y es que entre tanta apariencia... me pierdo
y prefiero el exilio en tus tentaciones
las que tu presencia me supone,
que de tu existencia me atrae
y me aleja de aquellos,
mis estados aparentes
Pedro Aznar
Música del Japón. Avaramente
De la clepsidra se desprenden gotas
De lenta miel o de invisible oro
Que en el tiempo repiten una trama
Eterna y frágil, misteriosa y clara.
Temo que cada una sea la última.
Son un ayer que vuelve. ¿De qué templo,
De qué leve jardín en la montaña,
De qué vigilias ante un mar que ignoro,
De qué pudor de la melancolía,
De qué perdida y rescatada tarde,
Llegan a mí, su porvenir remoto?
No lo sabré. No importa. En esa música
Yo soy. Yo quiero ser. Yo me desangro.
jueves, 18 de marzo de 2010
Este silencioso veneno... eres tú
aquel que recorre estos surcos sanguíneos
y los llena de engaños
el que fluye otorgando letanías
mientras tardía espera el desenlace
la agridulce inesperada despedida
En la inmensidad de las olas no navegadas
mas empolvadas de tantos caminos que la transitan,
en la pampa,
por fin vuelvo al reencuentro
de aquello tan anhelado
esa maldita soledad que tanto persigo,
y en ello no logro enfundar el sentimiento,
la satisfacción que en ella encontraba.
Alzo los ojos, ese estrellado firmamento lo confirma,
es la apuesta de na mano que aún no ha sido jugada.
Prosigo,
y en eso me doy cuenta
que en el momento que pensé
ya no quedaban lágrimas en estas oscuras fauces,
entre tinieblas veo
que lo que imprime el lápiz
hace ya líneas dejó de ser tinta.
¿Por qué mi tan autoanunciado camino
cambia su destino sin consulta previa?
¿y qué sentido tiene el rumbo fijado
jugando a la ruleta rusa
comandada por un niño
al que no se le acaban nunca las monedas?
Y así, gracias a aquel niño
me encontré ayer entre paredes
y hoy entre la inmensidad verdosa
pensando en cuán acompañada por la soledad
tu recuerdo me concurre,
pensando cóo encontrar a Sherlock
y pedirle que me ayude a investigar
en qué momento te llevaste mi complitud,
dejándome partida
y conociendo por fin
que tú eres mi quimera,
el sendero que no florece mas se marchita a mi paso,
el cielo que no sabe de luceros
mientras no quites las nubes
y me acompañes
a saltar de constelación en constelación.
Me siento entre espinos
caigo en nubes que me figuran escenas pasadas,
y aquellas sombras que desdoblan
lo torcido de estos árboles oscurecen mi pensamiento... y miento
Entretanto, los caballos y las ovejas pastan...
hasta ellos tienen permitido ir de a dos.
Los pájaros se ríen de mi terrenidad al alejarse,
y aún así los quiero seguir,
quizás me podrían acercar a ti.
Lo intento, tanto como esos rayos de sol se cuelan
en medio de otro espeso mar que tampoco se navega
mas bien se asemeja a ovejas colgadas
amontonadas como nosotros en un corral.
Mas tus pensamientos me rehúyen,
juegan a las escondidas,
pero espero, y quizás se reencuentren
como una vez en ese sueño,
y en la danza onírica
bailen al mismo compás
serpenteando al tiempo,
burlando el espacio
y trascendamos de las murallas
que seguimos construyendo
para frenar lo inevitable.
Espero
sentada en la baranda del escurridizo camino del tiempo
me encuentra el silencio
me desaparece el aroma de aquel espacio no habitado
que dejaste a la deriva
me atrapa el miedo a aquellas oscuras barcas
que traspasan mi estigma
mientras cae la tarde
las cenizas de aquel fuego me visten de viuda
y las flores de esta tumba se secan a mi alrededor.
En tanto.. lágrimas oxidadas caen de dolor
dejan una marca perenne
envolviéndome entre ramas espinosas
enraizadas en la acera de lo que fue un rosal
te espero hasta el rocío matutino
para arrancarte la humedad de vida
y no morir en el cansancio de tanta espera
Esencia troncal
firmeza de raíz
ligereza en ramas firmes
extendidas, erguidas al viento
alardeando su compás
pasivo pero perpetuo:
"tú viento me sacudes,
mas yo de aquí no me muevo,
mas crezco,
mas persisto,
permanezco...
aún"
Viento arbol tierra
viento que me dibujas
tierra que me acaricias
espesa me limitas
me requieres
tu ósculo sacude mi quintaesencia
de savia oculta
y brota semilla que riega
tu frontera, tierra
Sendero tras sendero
sigo las huellas de tu sombra
en el jardín de sueños
que inundado por las perpetuas
jugarretas del tiempo
requiere de riego
para el retorno de la marcha
a la milla más cercana
la distancia más lejana
Me gusta escuchar
el silencio en medio
del murmullo de los trenes
y la multitud en el metro
¿Será porque en medio de todo
lo único que percibo
es aquel tímido latido
de tu corazón en mi oído?
¿ese rumor carraspeado
e irregularmente agitado
que derrite mis sentidos?
Mi monólogo eres tú,
tu mirada..
y el reflejo de mis ojos en los tuyos
que acumulan y llevan las curvas
donde se pasea la frondosa cordillera,
en la carretera,
que a la vez que separa
une fronteras.
Mi sonrisa es también tuya,
y el tímido latir de tu ojo
cuando mis labios resisten decir
aquello que tampoco escribo,
ese... es mío
Antonio Palomero, 1911
No, no culpéis a la mujer primera
porque sació con ansia su apetito,
ni al padre, Adán que de manjar bendito
gustó con su agradable compañera.
La culpa es del manjar, que entonces era
más incitante por estar maldito...
¡Si el gozar del amor es un delito
yo también, siendo Adán, lo cometiera!
Es eterna la sed de los placeres;
no se apaga el volcán de las pasiones,
y ayer lo mismo que hoy y hoy que mañana,
para el amor son Evas las mujeres
y Adanes entusiastas los varones...
¡Todos vamos en pos de la manzana!
Ahi en el mar que enjuaga las distantes costas
Donde tu solitaria barca ha de varar
Ya vendra el tiempo y su largo velo de olvido
Que amaina todos lod dolores y aún asi...recordaras
A veces hay que pararse bajo la lluvia,
Pero de todos es comenzar otra vez
Consiste solo en continuar
Lo dice un hombre que
Habita en donde nunca deja de llover.
Arde la piel busca en todas tus caricias
Los encendidos arrebatos de su piel
Y las estrellas titilantes vieron frías
La angosta estela de la barca en que se fue.
A veces piensas que le olvidas y te animas
Algunas otras no lo puedes resistir
Lo cierto es que el dolor te rodeo en sus espinas
Y tú tan solo no volviste a sonreír
Recordaras otras estrellas, otros cielos
Hasta otras noches mas gratas recordaras
Y entre el constante ir y venir de los recuerdos
Te va empujando la marea por donde vas
¿a donde iras para escaparte de ti misma
Que blanca arena sanara tu corazón?
Yo solo se de oscuridades de lloviznas
Luego después de todo, siempre brilla el sol
Así es amar querida mía sin esperanza
Por eso el alma solo se entrega una vez
Después la vida nos traiciona la confianza
Y uno no vuelve a ser aquello que un día fue
Y fluya el dulce melodioso de tu llanto
Suspiro y viento que agitan al corazón
Porque llorando se remiendan los quebrantos
Y la sal cura las heridas que ha sufrido la ilusión
Por eso el mar es el refugio de los tristes
Por el cielo azul no cabe en mi canción
Esta canción que solo quiere ser llovizna
Que se derrame venturosa refrescando tu dolor
Recordaras otras estrellas, otros cielos
Hasta otras noches mas gratas recordaras
Y entre el constante ir y venir de los recuerdos
Te va empujando la marea por donde vas
A donde iras para escaparte de ti misma
Que blanca arena sanara tu corazón
Yo solo se de oscuridades de lloviznas
Luego después de todo siempre brilla el sol
Pablo Neruda
Tantos días, ay tantos días
viéndote tan firme y tan cerca,
cómo lo pago, con qué pago?
La primavera sanguinaria
de los bosques se despertó,
salen los zorros de sus cuevas,
las serpientes beben rocío,
y yo voy contigo en las hojas,
entre los pinos y el silencio,
y me pregunto si esta dicha
debo pagarla cómo y cuando.
De todas las cosas que he visto
a ti quiero seguirte viendo,
de todo lo que he tocado,
sólo tu piel quiero ir tocando:
amo tu risa de naranja,
me gustas cuando estás dormida.
Qué voy a hacerle, amor, amada,
no sé cómo quieren los otros,
no sé cómo se amaron antes,
yo vivo viéndote y amándote,
naturalmente enamorado.
Me gustas cada tarde más.
Dónde estará? Voy preguntando
si tus ojos desaparecen.
Cuánto tarda! pienso y me ofendo.
Me siento pobre, tonto y triste,
y llegas y eres una ráfaga
que vuelva desde los duraznos.
Por eso te amo y no por eso,
por tantas cosas y tan pocas,
y así debe ser el amor
entrecerrado y general,
particular y pavoroso,
embanderado y enlutado,
florido como las estrellas
y sin medida como un beso.
Aunque jamás lo reconozca
o quizás sí
me encanta deambular por el cementerio,
admirar aquellos retratos
de quienes nunca conoceré
e imaginar sus vidas y cómo terminaron
trágicas, solitarias, quizás tristes o en paz
y en silencio por un momento
rendir un homenaje frente a sus tumbas
repasar cada rasgo cada rastro de humanidad
de aquellos rostros ajenos
que sin embargo.. parecen tan cercanos
Al sumergirse en los recovecos de la memoria
los ausentes traspasan las puertas del olvido
para recorrer los laberintos de la historia
mientras despierto sambullida en el agridulce presente
intentando trasponerme a la incertidumbre del futuro
saliente de la guarida de trazos borrosos
asiento el color de los cajones cerrados
de secretos que aun no se han creado
mi mirada se funde con las llaves del encierro
asi es que intento salir de este reflejo
lanzo una piedra, una onda expansiva distorsiona el cielo
me atrevo, salto, y entre tantos olores, colores, rincones
no sé por donde comenzar,
creo que me sentaré a ver cómo una piedra
sale con fuerza desde el fondo del agua
formando una cadena expansiva de recuerdos, fantasmas y secretros.
MARIO BENEDETTI
Si en la ventana abierta
pasa la noche celadora
yo vigilo las sombras
y los humos del miedo
no hay oración del desengaño
no hay alma en pie de guerra
sólo la patria de la noche
moviéndose prudente
en mis ojos abiertos
en el enjambre de callados
pongo mis sílabas de siempre
las corroboro mientras cuento
o mejor imagino
los álamos que tiemblan
una penumbra sin alarmas
y en este caso sin estrellas
un pobre orgullo de estar vivo
tan sólo eso es el desvelo
y sin embargo no quisiera
dormirme así indefenso
en esta suerte descampada
por lo menos aquí tengo la noche
sombras y humos del miedo
pero en cambio no sé
qué vigilia soñada
qué vigilia mendaz
bajo los párpados
me espera
Columnata de árboles
o nada / sombras sobre piedras
herméticos zaguanes
o nada / hojas en el viento
la llaman calle de abrazados
no exactamente porque las parejas
se refugien allí a falta de otros
espacios de amor gratis
la llaman calle de abrazados
porque en las noches de domingo
hay dos tan sólo dos
una mujer y un hombre
desentendidos misteriosos
que se citan allí como dos náufragos
y cada náufrago se abraza
al otro cuerpo salvavidas
la llaman calle de abrazados
como tributo a un solo abrazo desesperado recurrente
tan azorado y tan estrecho
como si fuese siempre el último
y esto a pesar de que en su isla
el hombre y la mujer ignoren
que ese destino en que se abrazan
se llama calle de abrazados
MARIO BENEDETTI
Yo sé que sentir a corazón abierto
es casi tan cursi como una golondrina
o un estudiante que se pega un tiro
porque lo aplazaron en matemáticas
en todo caso para los sentimientos
hay horarios relativamente cómodos
verbigracia de 11 pm a 2 am
cuando la luna queda en la cuneta
un incendio liquida los arbolitos secos
y a la derecha o a la izquierda otro cuerpo
se queja de un calambre o de un olvido
en el resto hay que apurarse y depurarse
no distraerse en flores ni en desolaciones
llegar con la lengua afuera pero llegar
sólo la muerte que nos madruga es impuntual
después hay que hacer números y numeritos
es decir méritos sin piedades ni prórrogas
y convertir al camello y el ojo de la aguja
en blasón evangélico del narcomundo
habrá que ser mezquino sin atenuantes
con decisión pero con escándalo
torpezas y ternuras ya no se llevan
los muros están grasientos de bullicio
estoy por patentar un heterónimo
para que una o dos veces por trimestre
haga llover sobre mis brasas
y de paso organice mis sentimientos y los muestre
en silencio
por las dudas
MARIO BENEDETTI
Si uno pudiera repasar
año por año el culebrón
de la propia desarrapada vida
si uno pudiera ver
asombro a asombro
sin titulares ni publicidad
los vericuetos y los goznes
de la conciencia veterana
¿lo grabaría en un cassette
o apagaría el televisor?
MARIO BENEDETTI
Mientras comían juntos y distantes y tensos
ella muy lentamente y él como ensimismado
hablaban con medida y doble parsimonia
de temas importantes y de algunos quebrantos
entonces como siempre o como casi siempre
el desvelo social condujo a la cultura
así es que por la noche se fueron al teatro
sin tocarse un ojal ni siquiera una uña
su sonrisa la de ella
era como una oferta un anuncio un esbozo
su mirada la de él
iba tomando nota de cómo eran sus ojos
y como a la salida soplaba un aire frío
y unos dedos muy blancos indefensos y tristes
apenas asomaban por las sandalias de ella
no hubo más remedio que entrar en un boliche
y ya que el camarero se demoraba tanto
llegaron cautelosos hasta la confidencia
extra seca y sin hielo por favor y fumaron
y entre el humo el amor era un rostro en la niebla
en sus labios los de él
el silencio era espera la noticia era el frío
en su casa la de ella
halló café instantaneo y confianza y cobijo
una hora tan sólo de memoria y sondeos
hasta que sobrevino un silencio a dos voces
como cualquiera sabe en tales circunstancias
es arduo decir algo que realmente no sobre
el probó sólo falta que me quede a dormir
y ella también probó y por qué no te quedas
y él sin mirarla no me lo digas dos veces
y ella en voz baja bueno y por qué no te quedas
y sus labios los de él
se quedaron gustosos a besar sin usura
sus pies fríos los de ella
que eran sólo el comienzo de la noche desnuda
fueron investigando deshojando nombrando
proponiéndose metas preguntando a los cuerpos
mientras la madrugada y los temas candentes
conciliaban el sueño que no durmieron ellos
quien hubiera previsto aquella tarde
que el amor ese célebre informal
se dedicara a ellos tan formales
MARIO BENEDETTI
Mientras me siento y escribo
veo que alguien desde fuera me mira
a través de la engañosa ventana sellada en cemento
pensando qué podría escribir
sobre el ciego enrejado encierro
tras una ventana sellada en cemento
... y como benedetti
espero que algun dia
aqui lejos se llamara aqui cerca,
en tanto te pienso lejano
7 de la mañana
lluvia en las aceras
y todos en casa duermen
excepto la gata que viene llegando...
y yo que no me aguanté
y cambie de mes los calendarios
a la bajada de la escalera
Ante tan prolongado silencio
mi cuerpo grita
ante tu distante ausencia
mi extrañeza se apodera de los recuerdos
y ante tanta lucha, finalmente...
aun espero
FERNANDO UBIERGO
Se ocultaba en los pilares de los viejos pasadizos
para esconder el hijo que pronto le iba a llegar
fue dificil esconder en un pobre delantal
los tres meses..... de más...
Y salia del colegio con un siete en la libreta
y en el vientre una cometa que pronto querra volar
y se iba a caminar, y se iba a preguntar
por las calles sin final...
Y se fue a donde un cura quien le dijo era pecado
y muy pronto un abogado le hablo de lo legal
y fue el profesor de ciencias
quien hablo de la inconciecia
de la juventud actual... de la juventud actual
Los que juzgan no ha sentido el amor...
el dolor...
y en el vientre unos latidos...
y se enredan en prejucios!
y el amor... se quedo en unos cuantos latidos...
Y sobraron los consejos que le hablaban de pastillas
de una vieja mujercilla que el trabajo lo hace bien
no falto la buena amiga, esa amiga entre comillas
que le dio una direccion...
Y salio desde el colegio en una fria mañana
cuando la vieja campana aun no daba su talán,
mientras el profe de ciencias hablaba de la inconciencia de la juventud actual.
Cuando agosto era 21 la encontraron boca arriba
con la mirada perdida y su viejo delantal
y en el bolso del colegio dibujado un corazón
que decia... tu y yo.... que decia tu y yo...
Los que juzgan no han sentido el amor...
el dolor...
y en el vientre unos latidos
y se enredan en prejuicios!
y el amor?...
jueves, 20 de agosto de 2009
Hagámosle un encerrón al tiempo
y entregemos la llave a la distancia
para que se entretengan jugando a las escondidas
a ver si de una vez por todas
ambos nos dejan vivir nuestro idilio
Me senté en la arena mojada,
recorrida por millares de olas.
Me senté, recogí las mareas de aquel estrecho
que me recibió como si nunca lo hubiera dejado.
Me paseó por austeras colinas
rodeadas de complicada simpleza.
Me llevó a espesos pantanos
fotografiados por el hielo
que imprimiendo la última escena otoñal
me atrapó queriendo en ella estamparme.
Acariciaban embelesando mis pies
aquellas olas rebeldes que no tienen ley
carcomían la arena sepultando a poco mi alma
para que no se vuelva jamás a alejar
y mientras.. su ritmo melodioso
me acunaba con su vaivén.
Y en el sueño me acudieron remembranzas
dulces ácidas amargas
de años derretidos en deshielos
que hoy han dejado la huella que no vuelvo a mirar
pero que precede mis pasos
Susurros acarician mis oídos
es el viento magallánico de sur
que a la vez que enfría calienta
el éter de mi quintaescencia.
Intento detener en mi aliento
el aroma de tierra recién humedecida
mientras se yergue ostentosa
en medio del centelleante atardecer
la Luna, que se tiñe
con el incendio de su vergüenza
de tanto candor en tan tempranas horas
y a esta hora última
sólo la acompaña
esta triste vela
que se deshace en complacencias
para poder terminar de decir
en medio de tanto rodeo
cuánto añoro esta mi tierra.
En la carta que pude haberte escrito
y no he tenido espacio para hacerlo
no iba a ser tan probo
como vos reclamabas
mi plan era explicarte mis razones
aunque me consta que mis sinrazones
eran mucho más diáfanas
por otra parte no eran pertinentes
las citas eruditas
con que iba a desvelarte
nada de animula vagula blandula
en vez de ten cuidado mariposa
nada del mehr licht goetheano
en vez del luz más luz dijo varela
nada de honni soit quimal y pense
en vez del alma otaria que hay en mí
a lo mejor la carta va mañana
por ahora te mando esta posdata
vale
Las lágrimas que no corren por mis mejillas
escurren por la ventana del avión
a velocidad de despresurización
mientras me alejo de aquello
que he vivido por casi medio año....
telarañas de luces recrean mi última esCENA
desdibujando, enmarañando
historias comunes, lugares comunes
antes extraños y desconocidos
mas hoy son colección
de mi galería de memorias
mientras en medio de vaporosas
nubosidades,
tu retrato.. santiago
lo siento
te desvaneces
Continúo tejiendo
la enredadez de mi NO existencia
Me declaro artista de apagones,
rodeada de artificios
lo único que me falta
es salir volan do
en la escoba...
que ni es mía!!
Desde los trozos de espejo rotos reflejando
en aquella esquina de la plaza
bajo esa escalera
y mientras en ella acaricio aquel quimérico gato negro
que por cierto tanto odias,
encuentro allí la mala suerte,
y no porque en ella crea
o venga de artificio alguno,
mas porque desde el comienzo del fin
las nubes tomaron un sabor amargo,
se cargaron de arenales ambiguos
sin proyecciones imaginarias
se transformaron en ácido sobre mi piel,
y en aquel agridulce castigo
un placer culpable me recuerda
que en aquel dolor,
por fin sé que vivo
Pamela Hernández
Como luciérnagas en la oscuridad
reconozco el reflejo de tu mirada
en los recobecos de los murmullos
que resuenan en los pliegues del tapiz de la pared de esta habitación.
Anhelo el regreso de aquellas hilarantes obsesiones
el sonido de una cuchara, el ataque de la taza, y el remolino en el agua,
ansío los trances de tus momentos idos,
y la fácil sonrisa tras ondear mis dedos tus cabellos.
Y sé que por más que surjan rimas
que intenten ordenar torbellinos de mi existencia..
sólo entiendo
que ya me valen las palabras
porque N O T E T E N G O
Con el dibujo del vapor
que ondea flameante
sobre aquellas dos tazas
de agua hirviendo
que esperan ser saboreadas
con ser asilo de aromas y sabores
y brindar un último suspiro
con un dejo de sorbeteo
en unos tibios labios
que no buscan sino el encuentro
con los que sortean la otra taza
mas no se atreven
Y mientras el café se consume
absorto en incesante languidez
se desvanece el ondulante arte
de las danzantes vaporosas
que atisban el susurro de los labios
no osan pronunciar
menos aún aceptar.
el silencio se interrumpe
cuando el último sorbo
resuena en el vacío, la vacuidad
de aquel recipiente
que sin tener vida
adquiere el impronte
de ser oráculo
de rumores eróticos
de ósculos prohibidos
de pasiones reprimidas
sentimientos sosegados
tras la soberbia del no ceder
perdidos en un sordo sorbo
se va perdiendo....
se perdió
Pamela Hernández
y construye su estancia donde no es bienvenido